Wednesday, March 30, 2005
pequeña guia para iniciarse al golf. ( I )
Un buen día , observando en la televisión un torneo de golf, cometí la imprudencia de pronunciar esa frase que todo principiante recuerda como la que nunca debió decir : "Eso lo hago yo con el palo de la escoba".
Entre aquel comentario pletórico de optimismo y esta culta y pretenciosa dora han transcurrido dieciocho años, durante los cuales mi moral ha permanecido tan inconmovible como mi hándicap.
Durante algún tiempo ejercí de Presidente del Comité de Competición del club al que pertenezco... lo que ofrece una panorámica suficiente de la valía que atesoro , así como una clara visión de la escasez de candidatos que, en el momento de elegirse, había para el cargo.
De carácter afable y eminetemente didáctico, he sufrido en mis carnes todos los males y vicios que convierten este juego en un calvario. Y véase que no exagero al acomodar el evangélico símil, pues hablar puedo de un golfista que, tras un patético recorrido, elevando su penuria hacia el promontorio donde se coronaba la bandera del hoyo 18, se dirigió a su caddie llamándole Cireneo.
LA DECISIÓN
¿En qué momento deja alguien de ser una persona normal y se convierte en golfista?
Ni idea, oiga. De lo que si estoy convencido es de que el cambio no sólo se produce sino que se aprecia incluso desde fuera, tanto como en las propias entrañas.
Al golf se puede llegar por diversos cauces, incluida la propia iniciativa, si bien el camino mas frecuente tiene que ver bastante con deseos de ejercicio, espita para liberar el stress o, muy a menudo, con algún amigo golfista que no tiene pudor en arrastrar a otros a esta condenación.
Usar un término como "decisión" para algo que parece tan trivial como iniciarse en una práctica deportiva puede antojarse exagerado. Bien, no sólo no lo es: se queda corto. Se trata de una decisión muy seria ya que , según el carácter de cada uno puede comprometer, y no poco, esto es serio, tanto la vida personal como la de la propia familia. Empezando por la esposa, siguiendo con la consorte, continuando con la señora y rematando el cuadro con los niños.
Existe abundante jurisprudencia sobre divorcios con el golf de por medio, de modo que mucho ojo en lo que se mete.
Con el golf cambiarán muchas cosas en su vida. Cambiará su ocio, sus horarios, sus temas de conversación, probablemente sus amistades. Se modificará su humor (según le vaya) y habrá de replantearse incluso la relación consigo mismo. En ninguna otra ocupación deportiva , social o laboral, tendrá tantas ocasiones para llamarse a sí mismo burro estúpido. Y eso como poco. Algunos jugadores, auténticos virtuosos del exabrupto, son capaces de alcanzar con sus vituperios a insospechadas especies animales, vegetales o minerales ancestros arcaicos de los materiales que se relacionen , de alguna extravagante forma, con ese fallido putt de cuarenta centímetros que acaba de condenarle a abonar la consumición de sus poco discretos compañeros de partida.
Una vez más, sepa a lo que se arriesga.
EL PRIMER CONTACTO
A muchos golfistas, el primer contacto con el golf les ocurrió ANTES que la propia decisión de practicarlo. O quizá por eso decidieron hacerlo. Vete a saberlo ahora.
A otros les ocurrió lo contrario; el primer contacto resultó ser la culminación de un largo proceso decisorio y de búsqueda. Un proceso que incluiría, entre otras cosas, el convencer ( o dejarse convencer) a la señora; buscar un club dispuesto a admitirle; buscar el dinero preciso para que lo anterior tuviera posibilidades de ocurrir; etc.
En cualquier caso , un buen dia el bueno del golffer aparece en el tee de prácticas con un miedo en el cuerpo que le alcanza para plantearse varias veces el huir despavorido antes de someterse al ridículo que se avecina ( incauto : se piensa que los que estan allí pavoneando son algo distinto de él mismo) y con casi resignación, se dirige al profesor para su primera clase.